IMAGINAR es presentar como real algo que no existe.
Se reconoce la existencia dos tipos de imaginación: la REPRODUCTORA, que nos presenta imágenes de cuestiones o situaciones que hemos experimentado anteriormente. Es el modo más corriente, que posee y ejercita cualquiera.
Otra es la imaginación PRODUCTORA, capaz de idear cuestiones o situaciones que no derivan de experiencias previas, concluyendo en resultados novativos.
Las dos formas de imaginación deben ser objeto de entrenamiento, con la aspiración de desarrollar intensamente la segunda.

Esto es lo que hacemos en el Taller de Arquitectura, a través de modelos de simulación del desarrollo de temas de la realidad y utilizando el criterio de enseñar y aprender a PROYECTAR.

Proyectar, como es fácil de entender, trata de “lanzar afuera” el producido de la imaginación, concretando un modo de presentarlo para que sea posible su interpretación. En principio, como verificación para el mismo autor -en este caso el alumno- y fundamentalmente, para los condiscípulos y docentes.
En este estadio resulta de valor imprescindible la ayuda del DIBUJO y la MAQUETA, siendo los medios digitales un modo avanzado para la expresión, pero que en las etapas de aprendizaje inicial, en el proceso de proyecto, no reemplazan la relación biunívoca entre mano y cerebro en el entrenamiento para el desarrollo adecuado de la imaginación.