La relación de la vida humana con un ambiente saludable debe ser la guía de nuestros estudios y acciones.
Así es que se nos presenta la necesidad de entender que esos estudios y acciones tienen dos componentes esenciales:
EL PRIMERO ES DE CARÁCTER CULTURAL
y remite a la adquisición de CONOCIMIENTOS afinados, en los campos especializados que se requieren para abordar los problemas principales que nos presentan las necesidades que dan origen a la demanda de espacios.
Espacios que se deben adecuar para que se realicen las actividades humanas de la mejor manera posible.
Estas actividades suelen clasificarse, dando origen a los temas de vivienda, salud, educación, trabajo, esparcimiento…
Definen los TEMAS DE ESTUDIO, generalmente registrando las necesidades que plantean, organizadas en determinados PROGRAMAS.
Como las soluciones pueden ser diversas, los programas se pulen y afinan, estableciendo las PAUTAS que deben ser consideradas como prioritarias.
EL SEGUNDO COMPONENTE SE REFIERE A LAS DESTREZAS, a la adquisición y desarrollo del OFICIO para hacer arquitectura.
El oficio debe ser entendido como un valor complejo, que radica principalmente en el desarrollo de la imaginación y la capacidad de trasladar el contenido de esa imaginación a hechos concretos, que culminan con la posibilidad de materializar aquello que ha sido ideado.