EL DISEÑO CON RECURSOS ESCASOS Y LA ARQUITECTURA PARA LA EMERGENCIA
La arquitectura como disciplina destinada a producir mejores condiciones para la vida hu¬mana parece tener su origen en la necesidad primaria de cobijo, resultando así su carácter de instrumento biológico. Pero su desarrollo incorpora en el devenir histórico connotaciones complementarias de muy diversos y variados órdenes, desde los mágicos hasta lo mercantilistas.
Tanto el monumento religioso o civil, cuanto la vivienda generada como respuesta a las di¬versas funciones del habitar, fueron determinando en su forma valores simbólicos y estéticos respondiendo a requerimientos humanos que se generan en la necesidad de demostrar poder o para afirmar la presencia individual y social.
Ello conforma un campo disciplinar cada vez más complejo, a lo que se agrega una evolu¬ción tecnológica que demanda crecientes conocimientos específicos. Para ello, la profesión de arquitecto asume paulatinamente la delegación social reconocida que lo inviste de idonei¬dad para resolver los problemas que plantea la arquitectura en toda su dimensión cultural, y en función de esa demanda se desarrollan los estudios específicos. El campo de la arquitec¬tura se extiende al de las ciudades, al punto de constituir una unión indisoluble la dupla arqui¬tectura-urbanismo.
La paulatina especialización, sin embargo no evidencia resultados acordes a la profundidad con que se pretenden producir los estudios. Los datos de la realidad indican que un mínimo porcentaje de la población es asistida por la disciplina, porque no se la requiere para actuar en el proyecto o construcción de su casa. La enorme mayoría recurre a sus propios conocimientos, casi instintivos, para definir y aún construir sus ámbitos de vida.
Diferentes razones obran para que así ocurra, tal vez la más destacable radique en que el sis¬tema de valoración económica de la profesión como actividad remunerada no está al alcance de la mayoría: se supone que la necesidad de cobijo no requiere de los valores estético-sim¬bólicos y entonces el arquitecto es un lujo.
Los estudios que se proponen asumen como tesis el criterio de que la formación derivada de los estudios actuales de la arquitectura afirma el alejamiento de la mayoría de la sociedad porque producen un notable desbalance entre los fines esenciales de la arquitectura y los que hemos denominado connotaciones complementarias. Al punto de invertir los términos, con¬virtiendo los valores mencionados en el objetivo excluyente de la motivación creativa ignorando el desarrollo profundo de los aspectos primarios que interesan a la mayoría de la sociedad.
Así es que no se adquieren las destrezas adecuadas para el diseño con recursos mínimos como un campo de conocimiento académico, ni se indaga en las posibilidades económico-legales que permitan el ejercicio de la profesión con criterios inclusivos y de extensión. Por lo contrario, se ha evolucionado notablemente en el desarrollo de los aspectos técnico-morfológicos y en las especulaciones del campo social – produciendo abundantes teorías du¬rante los últimos cincuenta años – consolidadas con veleidades de rango filosófico en los su¬cesivos movimientos arquitectónicos, los conocidos “ismos”.
Se puede interpretar, a grandes rasgos y con audaz síntesis, que dos campos dominan el uni-verso académico de la disciplina: el que está teñido por la arquitectura dibujada, y el de la ar-quitectura parlante. Ambos generan publicaciones cada vez más sofisticadas: en el primero se destacan los ejemplos construidos por los arquitectos exitosos, casos puntuales que se con¬vierten en paradigmas de proyectistas con criterio de universalidad, y en el segundo se obser¬van páginas y páginas de textos de alta complejidad literaria y dificultosa comprensión gene¬ral.
Estimando que la situación descrita no presenta un panorama claro para el desarrollo de las destrezas adecuadas para operar con una concepción de la arquitectura de la vivienda en adecuado equilibrio de sus componentes sustantivos, se propone operar con criterio de in¬vestigación aplicada incluyendo nociones de diseño para la emergencia, operatividad con re¬cursos escasos y reflexión temática actuando en el estudio de casos que permitan incorporar, a los campos tradicionales del conocimiento consolidado, el conocimiento académico tendiente a la inserción de las actividades de la profesión en el mayor espectro poblacional posible.